Con los años solemos irnos a los extremos.
O te escondes…
y ni siquiera tú te ves.
O te esfuerzas demasiado…
y no te encuentras debajo de tanta exigencia.
O pasas de todo…
usando colores oscuros y coletas.
O intentas encajar como una Barbie que no eres…
siguiendo modas que no hablan de ti.
Pero ni una cosa ni la otra te representan.
Y en medio… te pierdes tú.
No necesitas:
- un armario nuevo
- una talla menos
- aprender a “vestirte bien”
- ni seguir tendencias que no hablan de ti
Y no,… tampoco necesitas quererte todo el rato.
Eso también cansa
(y… SPOILER: ¡es imposible, guapetona!)

No hay nada que corregir.
Solo mucho que descubrir.
La belleza no es un objetivo.
Es consecuencia de sentirte conectada contigo misma.
No estás aquí para “arreglarte”.
Estás aquí para dejar de pelearte contigo.




